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Necesidades del estudiante del siglo XXI

Son abundantes las visiones prospectivas respecto a cuáles son las necesidades profesionales, académicas, laborales, personales e interpersonales más adecuadas para los alumnos del siglo XXI. Por ejemplo, el Informe a la UNESCO, presidido por Jacques Delors (1996); asícomo la recomendación de las competencias básicas presentada por la Comisión de las Comunidades Europeas (2006), y documentos que desarrollan estas bases, como el Inform Defining and Selecting Key Competencies (Informe DeSeCo), Marco de Referencia competencial de la Comisión Europea, el documento “Habilidades y competencias del siglo XXI para los aprendices del nuevo milenio en los países de la OCDE” del ITE (Instituto de Tecnologías de la Educación), asícomo en las aportaciones de numerosos expertos en la materia.

Para saber más

HARGREAVES, A. (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento. La educación en la era de la inventiva. À. Mata (trad.). Barcelona: Octaedro; Coll, C. (2009). Enseñar y aprender en el siglo XXI: el sentido de los aprendizajes escolares. En J.C. Tedesco y C. Coll (coords.), Calidad, equidad y reformas en la enseñanza. Madrid: OEI.

Podemos encontrar factores coincidentes entre estas propuestas citadas y otras similares:

  • Desarrollar la capacidad de autoformación y reciclaje;  ser capaz de aprender desde el desempeño.

Muchos de los escenarios profesionales actuales se caracterizan por la necesidad de ser eficientes en desempeños para los que no se ha recibido una cualificación formal previa: aprender desde la propia praxis, aprender por símismos, es la realidad que van a deber afrontar los alumnos

Preparamos a los alumnos para oficios hoy en día inexistentes, o para oficios tradicionales que van a experimentar cambios hoy en día no imaginables (como los ejemplos citados). La idea de una formación completa (universitaria, de formación profesional, etc.) que sirva al aprendiz para su desempeño profesional a lo largo de su vida, es ya una realidad pretérita. 

Esto obliga a los centros escolares a decidir dónde poner el foco de sus prioridades: en la asimilación pasiva de conocimientos, o en la capacidad para planificar aprendizajes, generar conocimientos, y evaluar si son adecuados a las necesidades específicas.

Pero, más alláde esta decisión, ser coherente con las necesidades formativas descritas implica adoptar metodologías de aula que se caractericen por la exigencia de aprender al servicio de la resolución de la tarea escolar. Posiblemente, las metodologías que mejor reproducen el escenario de aprendizaje descrito sean el PBL (Problems Based Learning) o Aprendizaje Basado en Problemas o las estrategias de aprendizaje cooperativo como el TAI, Jigsaw, etc

  • Capacidad para afrontar la gestión de verdaderos procesos.

Vivimos en un mundo complejo, caótico: una de las señas de identidad de la globalización es la complejidad de las interacciones a escala planetaria. Afirma Nigel Calder que caótico no significa que no existan leyes, normas, patrones que permitan prever un suceso o sus consecuencias, sino que estas son más complejas: el caos es “una forma críptica de orden”

La escuela no puede seguir ofreciendo por tanto visiones simplistas de la realidad. Vivimos en un mundo cambiante, en el que la esperanza media del conocimiento estácontinuamente decayendo (según Peter Scholtes, en el 2034 seráde algo más de 16 años).

El sistema escolar debe permitir a los alumnos afrontar la complejidad

  • Desarrollar la capacidad de negociación semántica.

Señala Georges Siemens que no hay un verdadero aprendizaje allídonde no hay confrontación de ideas. Es en este punto de ignición donde se genera un conocimiento que ha sido adquirido de forma relevante, razonada, apreciando o descartando otros puntos de vista, otras posibilidades de resolución, otras sensibilidades…El conocimiento debatido tiene una peculiaridad respecto al asumido sin ser puesto en cuestión: tiene una mayor capacidad de ser replicado, de forma que lo aprendido en un caso concreto sirve para guiar otros muchos aprendizajes con un sustrato común. En este sentido, podríamos convenir que resulta más valioso, más eficaz, especialmente teniendo en cuenta el escenario de aprendizaje continuo al que nos hemos referido como una necesidad primaria.

Las tecnologías  hacen posible vehicular de forma fluida lo que los alumnos piensan respecto a una idea, una pregunta, una solución: hacen posible una construcción social (en la línea de la propuesta de Vigostky) y vicaria del conocimiento. El contraste de ideas de los alumnos tiene como soporte herramientas para compartir respuestas (Nearpod, Socrative, Kahoot, etc., son ejemplos de facilitadores tecnológicos). Resumiendo, la teoría social-cognitiva indica que el alumno aprende como parte del juego de relaciones interpersonales, y que el conocimiento se construye colectivamente, entrando en juego también la vivencia del acto en el que se genera, debate, comparte…(como parte relevante de la capacidad de impacto cognitivo de una experiencia de aprendizaje)

  • Desarrollo de la resiliencia y otras actitudes.

La complejidad de los escenarios profesionales, personales e interpersonales a los que los alumnos deberán enfrentarse como adultos, hace precisa la existencia de una elevada capacidad de ductilidad ante retos complejos, persistencia, opción por la mejora de los resultados, e incluso valoración de los fracasos como una oportunidad para aprender (para aprender, por lo mismo, a evitarlos…). 

El escenario descrito requiere que los sujetos tengan no solo habilidades cognitivas directas, sino también actitudes adecuadas ante el conocimiento: saber hacer (y hacerse…) preguntas válidas, no conformarse con la primera explicación, intentar integrar información anterior en el nuevo esquema cognitivo, buscar las debilidades de una explicación… 

  • Cualificación en la gestión de la información.

La información crece de forma exponencial. Cada hora se publica en Internet más información que la que un sujeto tardaría 10.000 años en leer, dedicando las 24 horas del día. Desde el año 2002 al 2016 se generó más tráfico de datos en la red que toda la información movilizada desde la hominización hasta el 2002. Según la Sociedad Americana de entrenamiento y documentación, la mitad de la información actualmente válida se ha gestado en los últimos diez años.

Es un mundo de vivencias, experiencias y valoraciones muy distinto al de solo dos cohortes generacionales antes. La praxis escolar corre el peligro de no ser capaz de ajustarse a la realidad vital de los alumnos (frecuente contacto con fuentes informativas de alta calidad), y a sus aspiraciones (un aprendizaje que provea las mismas funcionalidades que el ámbito social, se ajuste a su estilo de vida móvil, impulse la colaboración…). Incluso corre el peligro de no dar una respuesta adecuada a las necesidades y requerimientos de la Sociedad de la Información, como son la "diabetes informativa" (igual que el exceso de azúcar en sangre, si no va acompañado de la capacidad de ser metabolizado y transformado en glucosa, puede llegar a ser tóxico, un exceso de información que no pueda ser convenientemente analizada y transformada puede llegar a ser un obstáculo bloqueador del aprendizaje), "toxoinformación" (parte significativa de la información circulante en Internet es errónea, “tóxica”, de forma intencionada o no deliberada), "tecnonarcisismo y dependencia tecnológica", etc.

  • Desarrollo de la iniciativa y la habilidad para la innovación.

Tradicionalmente, ser eficiente en un desempeño profesional era requisito suficiente para una vida laboral satisfactoria. La globalización, la necesidad de competir en un mercado que no conoce límites, impone sin embargo en nuestros días otro valor como condición imprescindible para tener oportunidades de éxito: tomar iniciativas asumiendo de forma controlada posibles riesgos y calculando su viabilidad, asícomo proponer soluciones creativas y singulares, que mejoren a las ya consolidadas.

Es preciso generar en los alumnos un pensamiento crítico y creativo (algo que difiere de la simple originalidad), que les permita adoptar decisiones razonadas en la resolución de una situación, y explorar soluciones alternativas de forma creativa pero eficiente. A su vez, esto requiere tanto una actitud proactiva (no solo ante una tarea escolar concreta, sino ante el propio proceso de enseñanza-aprendizaje) como el trabajo del pensamiento divergente, que no es incompatible con el análisis razonado sobre la previsible eficacia de un plan para resolver una tarea.

 

Un cirujano español operó auxiliado por unas  Google Glass, retransmitiendo la operación a sus alumnos, comunicándose con colegas distantes miles de km durante la operación, pidiendo al control de enfermería que le proyectara en el envés de las gafas las últimas pruebas diagnósticas del paciente, etc. Otro hepatólogo operó auxiliado por un iPad y un programa de realidad aumentada, que le iba mostrando en tiempo real los posibles cambios operados sobre un tumor de hígado. ¿Quién enseñó a actuar así a dichos médicos?. Imaginemos qué pensarían los profesores de estos cirujanos; porque esa misma extrañeza es la que nos generaría saber la enorme diferencia que hay entre el escenario escolar que nosotros estamos diseñando para nuestros alumnos actuales, y el desempeño profesional que vivirán. Debemos reconocer que sabemos poco o nada respecto al futuro profesional de nuestros alumnos: la única certidumbre, a la que sí tenemos que aferrarnos, es que a nuestros actuales alumnos les tocará aprender por sí mismos. Y, por tanto, esa es nuestra prioridad: cualificar a alumnos para saber procesar información, saber transformarla en conocimiento, saber detectar si han aprendido o no.

En esencia

Por tanto, debemos focalizar la enseñanza-aprendizaje en la capacidad del alumno de seguir produciendo sus aprendizajes, saber analizar las necesidades formativas, evaluar sus fortalezas y sus debilidades y necesidades, saberse conectar con nodos de difusión del conocimiento específico que precise -y saber validar la calidad de la información. Según investigadores del 'think tank' Bruegel,”más de la mitad de los actuales empleos de la UE peligran”. Lograr, por tanto, alumnos capaces de adaptarse a entornos laborales emergentes, es un requisito fundamental de la educación. 

Citas Para Pensar

"Mi conocimiento está en mis contactos, en diferido". Georges Siemens.

Cfr.:  Georges Siemens, “Conectivismo: Una teoría de aprendizaje para la era digital”:  https://docs.google.com/document/d/1ZkuAzd-x1l9lDgcC1E_XSmPTOk6Gu1K2SEvXtduG3gc/edit?pref=2&pli=1