Saltar la navegación

Entramado social de los grupos de trabajo

Si uno de los criterios fundamentales en la organización de los grupos es la capacidad cognitiva, no es menos crucial el carácter y perfil social de los componentes de un grupo. Evidentemente, el primer paso por parte del docente es tener el "mapa" de socialización de un grupo, el sociograma. No siempre nuestra percepción del entramado de relaciones sociales existentes en una clase coincide con la realidad.

Existen numeroso programas que permiten realizar un sociograma escolar. El problema que puede suscitarse es que para facilitar el agrupamiento de datos de cada uno de los alumnos, debemos realizar una instalación en red, con una base de datos centralizada, lo que no siempre resulta sencillo. Otra alternativa es instalar en un único ordenador el programa, y que sean los alumnos quienes realicen las encuestas, lo que resulta engorroso. Sin embargo, hay algunas alternativas web que no exigen ninguna instalación, porque trabajan sobre una base de datos accesible desde distintos dispositivos. Puede ser suficiente solución al respecto la versión gratuita de Sometics.

En general, los test sociométricos se basan en preguntar al alumno con qué compañeros querrían trabajar y con cuáles son, y con qué compañeros realizar actividades lúdicas y a quiénes evitarían.  Solo estas cuatro preguntas nos permitirían crear una representación gráfica de las relaciones interpersonales de un grupo. Esto nos permitirá identificar alumnos segregados, dinamizadores, líderes....

 A partir de dicha información, podemos tener el mapa de afinidades de alumnos, y el perfil de prosociabilidad y liderazgo de cada uno de ellos. En los primeros momentos del trabajo cooperativo, es conveniente crear grupos de alumnos compatibles entre sí. Pero todavía más importante que la compatibilidad de alumnos es el intentar que en cada grupo haya un alumno "dinamizador": no siempre será el alumno de más altas competencias cognitivas, ni siquiera necesariamente el alumno con más liderazgo o reconocimiento social; sino ese alumno capaz de crear buen ambiente de trabajo, de proponer soluciones razonadas y aceptables cuando surjan conflictos (es inevitable, y para eso trabajamos cooperativo: no para evitar la confrontación, sino para hacer del mismo una oportunidad de aprendizaje para la resolución de conflictos).  

A esta estrategia de formación de equipos de trabajo la podemos denominar reparto estratificado.

Nota

Hay otros factores que entran en juego en las constitución del equipo de trabajo: por ejemplo, la composición étnica y social de los alumnos, que se traduce en el conjunto de experiencias previas, conocimientos, destrezas y capacidades que los alumnos pueden aportar al grupo, así como las necesidades que presentará el alumno al grupo. Otros factores pueden ser el estilo cognitivo, los intereses, el carácter, las actitudes, la experiencia previa en situaciones de cooperación, etc.